
No sé como me llamo...
Tú lo sabes, Señor.
Tú conoces el nombre
que hay en Tú corazón
y es solamente mío
el nombre que Tú amor
me dará para siempre
si respondo a Tú voz.
Pronuncia esa palabra
de júbilo o dolor...
¡Llámame por el nombre
que me diste, Señor!
Ernestina de Champourcin (1960)
No hay comentarios:
Publicar un comentario